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Expertos del DGF se refieren a los aprendizajes del terremoto de Iquique de 2014

Expertos DGF analizan aprendizajes del terremoto de Iquique de 2014

El 1 de abril de 2014, a las 20:46 horas, un terremoto de magnitud 8.2 con epicentro ubicado 73 kilómetros al oeste de Pisagua remeció el norte grande de Chile, el sur de Perú y parte de Bolivia.

El movimiento que más tarde sería conocido como el terremoto de Iquique de 2014, provocó una ruptura de 200 kilómetros de extensión y un maremoto con olas que superaron los dos metros de altura y destruyeron el 80% de embarcaciones del puerto de Iquique.

¿Era este el gran terremoto que esperaba el norte grande, tras el gran sismo de Iquique de 1877? ¿Qué sabemos hoy sobre el terremoto de Iquique de 2014 y qué aprendizajes dejó para las y los estudiosos de las ciencias de la tierra? A 10 años de este hito en la historia sísmica de nuestro país, los docentes e investigadores del Departamento de Geofísica (DGF) de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas (FCFM) de la Universidad de Chile, Sergio Ruiz y Leoncio Cabrera, reconocen que, aunque se ha avanzado, todavía quedan preguntas sin responder.

"Antes del terremoto de Iquique de 2014 se pensaba que ocurriría un evento similar al de 1877, que fue mucho más grande", plantea el académico del DGF, Sergio Ruiz. "Hoy en día se piensa que los terremotos muy grandes o megaterremotos vuelven a ocurrir en un mismo lugar en ventanas de tiempo superiores a los 100 años, por lo cual es probable que el terremoto de Iquique de 2014 corresponda a la categoría de terremotos de magnitud 8, que son mucho más frecuentes, y no a un terremoto gigante y con mayor tiempo de acumulación de energía”, agrega.

Sobre este punto, el investigador del DGF y del Programa Riesgo Sísmico (PRS), Leoncio Cabrera, manifiesta estar de acuerdo con el planteamiento de Sergio Ruiz y subraya la importancia de estudiar el denominado "ciclo sísmico" por largos periodos de tiempo, ya que "es la única forma de comprender en detalle cómo se libera la energía acumulada en diferentes sitios del margen chileno", donde convergen las placas tectónicas de Nazca u Oceánica y Sudamericana o Continental.

Con respecto a lo que sabemos hoy sobre el terremoto de Iquique de 2014, ambos expertos apuntan a la importancia de la información obtenida por las redes de instrumentos sísmicos y geodésicos del Centro Sismológico Nacional (CSN) y del consorcio IPOC (Integrated Plate Boundary Observatory Chile) integrado por el Centro Alemán de Investigación en Geociencias (GFZ) de Alemania; la Escuela Normal Superior de París (ENS), el Instituto de Física del Globo de París (IPGP), la Universidad Católica de Norte (UCN) y la Universidad de Chile.

"El terremoto de Iquique de 2014 es importante porque fue muy bien registrado. Al estar muy bien registrado fue posible capturar el proceso completo previo al evento sísmico principal", dice el académico del DGF, Sergio Ruiz.

Al referirse a este aspecto, el docente del DGF menciona que, gracias a los instrumentos ubicados en las proximidades de Iquique, no sólo fue posible estudiar las secuencias de sismos de los días y meses previos al 1 de abril de 2014, sino que también "se descubrió que, antes del terremoto ocurrió un movimiento lento que se aceleró en la parte final y gatilló el movimiento principal".

"Esa observación se había dado en otros terremotos, pero la obtenida con el terremoto de Iquique de 2014 dejó más claro que esto puede ser un fenómeno digno de estudiar y probablemente se repita en otros terremotos", sostiene el profesor Sergio Ruiz.

Consultado acerca de esta idea, el investigador del DGF, Leoncio Cabrera recuerda que han sido varios los grupos de investigación que han propuesto que la zona afectada por el terremoto de 2014 comenzó a moverse lentamente, en forma previa al terremoto, a partir de datos obtenidos por instrumentos geodésicos como Sistemas Global de Navegación por Satélite (GNSS) o Sistemas de Posicionamiento Global (GPS)".

"Gracias a las observaciones sísmicas y geodésicas obtenidas en los últimos años, la hipótesis de que los grandes terremotos inician con un movimiento lento, que luego va creciendo y desestabilizando hasta alcanzar un cierto tamaño, ha ganado mucha relevancia", afirma.

El investigador del DGF agrega que la idea tras la hipótesis de un deslizamiento lento previo al principal (conocido como pre-slip, en inglés) se sustenta en un fenómeno observado en experimentos de laboratorio y de modelamiento numérico, donde se simulan 'mini terremotos'.

Consultado acerca de la cooperación entre sismología y geodesia para estudiar terremotos como el de Iquique de 2014, Leoncio Cabrera argumenta que, gracias a la combinación entre ambas disciplinas, ha sido posible ver, por primera vez y en forma detallada, los procesos ocurridos en los meses previos al terremoto de 2014. “Es fundamental mantener esta práctica en el tiempo con una cantidad y variedad adecuada de instrumentos", subraya.

En esta línea, el académico del DGF, Sergio Ruiz, añade que, si bien "con una alta densidad de instrumentos uno podría decir que está ocurriendo un terremoto lento, no estaría en condiciones de pronosticar si ese movimiento desencadenará un terremoto rápido que genere destrucción".

“El fenómeno de los terremotos lentos también se ha observado en otros lugares. A veces ocurren, otras veces no y hay una física detrás que se está tratando de entender, sin embargo, su entendimiento total aún no existe", manifiesta.

Finalmente, al referirse a los aprendizajes tras el terremoto de Iquique de 2014, tanto Sergio Ruiz como Leoncio Cabrera reconocen que, desde el terremoto de Iquique de 2014, la sismología ha avanzado, pero no lo suficiente como para responder todas las preguntas que aún quedan.

"Debe haber por lo menos 100 o 200 grupos de investigadores que han trabajado caracterizando, entendiendo la zona y observando el proceso de los terremotos lentos, pero en la ciencia los avances no suelen ocurrir tan rápido”, dice el académico del DGF, Sergio Ruiz.  

Por su parte, el investigador del DGF y el PRS, Leoncio Cabrera, precisa que, “aunque la hipótesis de los terremotos lentos y otras, como la que propone un modelo de ‘cascada’ en donde los terremotos se desencadenan entre sí de forma aleatoria, existen hace unos 20 años y comprobarlas en la naturaleza es altamente complejo. De ahí, que Chile sea un laboratorio natural para estudiar terremotos, considerando la gran cantidad que tenemos y las magnitudes que estos alcanzan”, concluye.

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