- ¿Cómo te preparaste para la expedición y el descenso a la fosa de Atacama?
Hay una preparación científica y otra emocional. Científicamente hablando, leí varios artículos de investigación relacionados con el tema para aprender lo que necesario. Para la emocional, me centré, principalmente, en controlar el miedo a sumergirse y hablé con gente que tenía experiencia en expediciones parecidas que me pudiese dar consejos.
- ¿Qué ha sido lo más desafiante de participar en la expedición JCATE 2026?
En los buques científicos y en ciencia de frontera, una se encuentra con cosas nuevas que nunca le ha tocado interpretar. En mi caso, como investigadora que estudia estos procesos con datos geofísicos, en forma remota, ha sido un desafío aprender rápidamente y confiar en mi propio criterio científico.
- ¿Alguna vez imaginaste que tendrías la oportunidad de descender a la fosa de Atacama como una verdadera "geonauta"?
Nunca pensé que algo como esto era posible y que la ciencia me llevaría a tantas aventuras. Además, los sumergibles y tecnologías similares son equipos súper escasos y carísimos para un país como Chile.
- ¿Pudiste dormir la noche anterior al descenso?
Estaba super nerviosa. Esa noche dormí muy poco, creo que cerca de dos horas. Tampoco dormí después de volver, estaba llena de muchas emociones.
- Una vez sumergida a bordo de la cápsula ¿Fue muy difícil identificar los elementos geológicos y biológicos que tenías planificado estudiar?
Fue desafiante. Nadie te prepara para hacer ciencia en un sumergible. Bajo el agua, las rocas y depósitos se ven poco por estar cubiertos de sedimento –todo tiene un color parecido– y estás limitada por lo que puede hacer la cápsula.
- ¿Qué harás con los datos obtenidos durante la expedición?
Nosotros hemos venido estudiando el fenómeno de la subducción en el norte de Chile hace varios años. Hay unos instrumentos instalados por el Instituto Milenio de Oceanografía (IMO) y por investigadores como Marcos Moreno y su equipo de colaboradores, que muestran cómo se han deformado las placas tectónicas en el último tiempo. Queremos entender esa deformación.
Los grandes terremotos han mostrado que se comportan en forma muy diferente, según las características particulares de la subducción que los genera. Eso impacta, en gran medida, en cómo se desarrollan los tsunamis. Para eso es importante saber qué tipo de rocas y sedimentos componen el sistema. Por ejemplo, no es lo mismo deformar “una roca blanda que una roca dura”. Por supuesto, esperamos publicar artículos científicos, pero lo que más me interesa, a largo plazo, es aportar a que nuestro país esté preparado frente a futuros eventos geológicos.
- ¿Qué pasó durante esas 11 horas en el fondo del mar? ¿Pudiste comer o tomar agua?
El sumergible lo maneja un piloto al que uno le dice lo que le interesa muestrear. Está equipado para grabar videos, tomar fotos, recoger rocas, sedimentos, agua, gases y animales. Mientras se hace eso, es posible comer y tomar agua sin problemas.
- ¿Te volverás a sumergir en los próximos días?
Cada día de la expedición se toman muestras con diferentes instrumentos y, además, se sumerge la cápsula con científicos de diferentes especialidades. La idea es que todas y todos bajen y usen sus ojos críticos desde la perspectiva de sus propias áreas de investigación. Hay más chilenas y chilenas sumergiéndose en estos días y por eso no volveré a bajar. De todas formas, queda mucho por hacer porque hay que clasificar, guardar y analizar los datos y muestras que se toman todos los días y, además, planificar el tiempo que queda en base a eso.
- ¿Qué mensaje le enviarías a la tu "alma mater" y a las y los geocientistas del futuro?
Les diría que estoy muy agradecida. Definitivamente, parte importante de quien soy como científica está dada por la formación que recibí en la Universidad de Chile. Quiero agradecer, especialmente, a Eduardo Contreras Reyes, quien fue mi profesor guía del Magíster en Ciencias mención Geofísica y con quien aún trabajo. Con él somos parte del equipo de geodinámica del IMO, que ahora estudia la fosa de Atacama.
Como mensaje a las y los geocientistas del futuro, quiero decir que, al principio, creía que dedicarse a las geociencias tenía que ver con un viaje muy individual de mucho estudio, de lograr tener buenos resultados y de esconder la falta de conocimiento sobre algunos temas. Ahora me doy cuenta de que es muy necesario salir de la zona de confort, hacer lazos con personas con quienes sientas sinergia científica, tanto en Geofísica como en otras áreas, y no tener miedo a la ignorancia. Mostrar lo que no sabes permite al resto ayudarte a aprender. Y no sólo eso: muchas veces, la identificación de la propia ignorancia es lo que te permite desarrollar mejor las preguntas científicas clave y que muchas personas pasan por alto por creer que son obvias.
